Love bombing: cómo saber si es amor o un bombardeo para engancharte

Psicopsiquis
  • Mujer recibe a la vez flores, regalos y decenas de mensajes en el móvil al principio de una relación con love bombing

Love bombing: cómo saber si es amor o un bombardeo para engancharte

Conoces a alguien un martes. El miércoles, a las 7:02 de la mañana, ya tienes un audio suyo de cuatro minutos dándote los buenos días. El viernes te dice que nunca había conectado así con nadie. A los diez días te habla de un viaje a Lisboa en primavera y de cómo se llamaría vuestro perro. Y tú, que venías de una temporada de mierda, piensas: «Por fin. Por fin alguien que lo tiene claro».

Puede que sea un flechazo de los buenos, psicopkiller, que también existen. Y puede que sea love bombing, o bombardeo de amor: una forma de engancharte a toda velocidad que, en muchas relaciones con personas manipuladoras, es la puerta de entrada a todo lo que viene después. Vamos a ver cómo se distingue una cosa de la otra antes de que el perro ya tenga nombre.

¿Qué es el love bombing?

El love bombing (bombardeo de amor) es una forma de manipulación en la que una persona te inunda de atención, halagos, regalos y promesas desde el principio de la relación, a un ritmo que no cuadra con lo poco que os conocéis, para engancharte rápido y ganar después control sobre ti.

Que alguien te escriba mucho o te diga cosas bonitas no tiene nada de malo. Lo que te tiene que hacer levantar la ceja es la mezcla de tres cosas: la velocidad, la intensidad y lo que pasa cuando tú no sigues ese ritmo. Love bombing tampoco es un diagnóstico; es un término que se usa para describir una conducta, y la puede hacer gente muy distinta por motivos muy distintos.

Dicho eso, sí hay investigación que lo relaciona con el narcisismo. En un estudio de 2017 con 484 estudiantes universitarios de Estados Unidos, Strutzenberg y su equipo encontraron que quienes puntuaban más alto en love bombing tendían a puntuar también más alto en rasgos narcisistas y más bajo en autoestima. Es una correlación en una muestra concreta de jóvenes, así que no te permite decir «me hizo love bombing, luego es narcisista». Pero encaja con lo que muchísimas personas cuentan cuando miran atrás.

Señales de love bombing: cómo reconocerlo

Ninguna señal por separado demuestra nada. Lo que cuenta es el paquete y, sobre todo, cómo reacciona cuando pones un límite.

Va a una velocidad que no cuadra

«Eres el amor de mi vida» a la semana. «Contigo quiero tener hijos» al mes. Presentarte a su familia como «mi pareja» cuando habéis quedado tres veces. Un enamoramiento sano también tiene prisa, pero suele tener la prudencia de no jurarte la eternidad antes de saber cómo te llamas de segundo apellido.

Te escribe a todas horas y espera lo mismo de ti

Buenos días, buenas noches, una foto de su desayuno, un «¿qué haces?» cada hora. Al principio es precioso. El detalle está en lo que pasa el día que tardas tres horas en contestar porque estabas en una comida con tus amigas: «Vaya, veo que no soy tu prioridad». Ahí la atención empieza a parecerse más a un control de asistencia.

Te idealiza como si te conociera de toda la vida

«Eres perfecta.» «Nadie me ha entendido nunca como tú.» «Eres diferente a todas.» Halagos de talla XXL para alguien que lleva quince días en tu vida. Fíjate en que muchas veces no hablan de ti, de cómo eres de verdad, sino de una idea de ti que encaja con lo que esa persona necesita ahora mismo. Y una idea se viene abajo en cuanto le llevas la contraria.

Viajes, casas, bodas en la playa, el negocio que vais a montar juntos. Muchas veces el love bombing viene de la mano del future faking, que es prometerte un futuro que nunca llega para que te quedes en el presente aguantando lo que haga falta.

Regalos y gestos que te dejan en deuda

Un regalo caro en la segunda cita. Te paga el viaje sin que se lo pidas. Se presenta en tu trabajo con flores. Es muy bonito hasta que te das cuenta de que te sientes en deuda, y de que esa deuda luego se cobra: «Con todo lo que yo hago por ti y tú no eres capaz de quedarte esta noche».

Poco a poco se queda solo con tu tiempo

«Para qué vas a ir a esa cena si podemos estar los dos solos.» «Tu amiga Marta no me da buena espina.» «Nosotros no necesitamos a nadie más.» Al principio suena romántico. A los tres meses te das cuenta de que hace semanas que no ves a tu gente.

Se le cae la sonrisa cuando dices que no

Esta es la prueba de fuego. Le dices: «Me encanta verte, pero este fin de semana me quedo en casa, necesito descansar». Una persona que te quiere bien te dice «vale, descansa, hablamos el lunes». Una persona que está haciendo love bombing suele reaccionar con un enfado desproporcionado, con un silencio de castigo o con una ofensiva todavía más intensa de mensajes, audios y «no me hagas esto». Tu «no» le estorba.

Hombre mira el móvil molesto porque su pareja ha tardado en contestar mientras ella cena con sus amigas

¿Por qué engancha tanto el bombardeo de amor?

Porque funciona. No hace falta ser una persona ingenua ni tener la autoestima por los suelos para caer: a todo el mundo le sienta bien que le miren como si fuera lo más importante del mundo. Pero hay momentos en los que entra con más facilidad, como cuando sales de una ruptura, cuando acabas de llegar a una ciudad donde no conoces a nadie o cuando llevas mucho tiempo sin que nadie te cuide.

Piensa en un casino. Te regalan fichas al entrar, la copa es gratis, la moqueta es mullida y no hay un solo reloj en la pared. Nadie te regala nada por amor al arte; te lo regalan para que te sientes a jugar. El love bombing se parece bastante a esas fichas de bienvenida: te pone en la mesa.

Y una vez en la mesa, lo que más engancha llega después. Cuando la atención empieza a ir y venir (hoy te adora, mañana te ignora, pasado vuelve con un ramo de flores) aparece el refuerzo intermitente, que es justo el tipo de recompensa impredecible que más cuesta dejar. Te pasas los días intentando recuperar a la persona de las primeras semanas. «Si yo sé que es así, si al principio era maravilloso.» Ese «al principio» es la trampa.

Qué viene después del love bombing

En los relatos de quienes han pasado por una relación con una persona con rasgos narcisistas se repite mucho un patrón en tres fases: idealización, devaluación y descarte. El love bombing sería la idealización.

La devaluación llega despacio. El audio de las 7:02 se convierte en un «buenos días» seco, luego en nada. Los halagos se convierten en comentarios sobre tu ropa, tus amigos o lo sensible que eres. Te preguntas qué has hecho mal y repasas conversaciones a las tres de la madrugada. Y cuando te quiere fuera, o cuando encuentra un suministro nuevo, puede desaparecer de un día para otro o empezar a darte migajas para tenerte a mano.

Lo más jodido es que muchas veces el ciclo vuelve a empezar. Pasan unas semanas y te llega un «te echo de menos, he estado pensando mucho en nosotros», y otra vez flores, otra vez Lisboa. Es otra ronda de bombardeo, y en este blog tienes explicado cómo y cuándo puede volver un narcisista para que no te pille con la guardia baja.

¿Love bombing o amor de verdad?

Esta es la pregunta que más me hacéis, y es normal, porque al principio se parecen muchísimo. Las dos cosas pueden traer mensajes, ilusión, ganas de verse y alguna locura romántica. La diferencia se nota con el tiempo y con los límites.

El amor sano aguanta bien un «hoy no». Le interesa conocerte, no solo poseerte, así que pregunta, escucha y se acuerda de lo que le contaste. Encaja en tu vida en lugar de sustituirla: le parece bien que veas a tus amigos, que tengas tus planes y tu espacio. Y es constante. Lo que te dice en la tercera semana se parece a lo que te dice en el sexto mes.

El love bombing, en cambio, necesita ir deprisa, necesita exclusividad y suele tener una caducidad. Si te sirve una imagen: el amor de verdad es una planta que crece a su ritmo y que puedes dejar un fin de semana sin que se muera. El love bombing es un ramo de flores de gasolinera, espectacular el primer día y mustio en cuanto lo dejas al sol.

Qué hacer si crees que te están haciendo love bombing

No hace falta que salgas corriendo a la primera señal ni que conviertas cada cita en un interrogatorio. Lo que sí te recomiendo es que hagas unas cuantas pruebas tranquilas y mires con atención lo que pasa.

Baja tú el ritmo y observa

No contestes cada mensaje al segundo. Propón veros el sábado que viene en lugar de esta noche. Di que todavía no te apetece conocer a su familia. No lo hagas como un juego, sino porque es tu ritmo real. Y mira su reacción: respeto, enfado, chantaje o una lluvia de mensajes todavía más fuerte. Esa reacción te da más información que diez cenas.

No sueltes tu vida

Mantén tus amistades, tus entrenamientos, tus cenas de los jueves. Si alguien te quiere bien, va a querer conocer esa vida, no sustituirla. Si notas que cada plan tuyo se convierte en una discusión, ya sabes por dónde van los tiros.

Nada de decisiones grandes en los primeros meses

Ni mudarte, ni prestar dinero, ni firmar nada a medias, ni dejar el trabajo para irte a su ciudad. Si es amor del bueno, va a seguir siendo amor dentro de seis meses. Lo que no aguanta seis meses de espera es otra cosa.

Apunta lo que promete y mira lo que cumple

Parece una tontería, pero funciona. Lleva una nota en el móvil: «Dijo que me presentaría a sus amigos», «dijo que iríamos a Lisboa en marzo». Al cabo de unos meses compara la lista con la realidad. Las palabras le salen gratis; lo que cuenta es lo que hace.

Pide una mirada de fuera

Cuéntale a alguien de confianza cómo va la relación, con detalles. Desde fuera se ven cosas que desde dentro, con todo ese subidón, no ves. Y si notas que te da vergüenza contarlo, o que ya estás justificando cosas antes de que te pregunten, eso también es información.

Rony Begood observa cómo una mujer pone un límite tranquilo por teléfono a una pareja que va demasiado deprisa

Si ya estás en la fase mala

Si ya pasaste del bombardeo a la devaluación y te pasas los días esperando a que vuelva la persona del principio, no te machaques. Ese enganche tiene una explicación y se puede trabajar. Te ayudará leer sobre la dependencia emocional y sobre cómo superar una relación con un narcisista, y cortar el contacto todo lo que tu situación te permita.

Si la relación ha llegado a amenazas, control o violencia, no estás ante un problema de autoestima, sino de seguridad. En España, el 016 atiende a víctimas de violencia de género, es gratuito y no deja rastro en la factura. Si en algún momento piensas en hacerte daño, tienes el 024, y en una emergencia, el 112.

Joven tranquila pasea con sus amigos en otoño tras dejar atrás una relación de love bombing

Preguntas frecuentes sobre el love bombing

¿El love bombing lo hacen solo los narcisistas?

No. Lo pueden hacer personas con rasgos narcisistas, pero también personas muy inseguras que se lanzan de cabeza o gente que simplemente se enamora a lo loco. La diferencia está en lo que viene después y en cómo reaccionan a tus límites. Por eso es mejor fijarte en el patrón que ponerle una etiqueta a alguien a las dos semanas.

¿Cuánto dura el love bombing?

No hay una cifra seria que te pueda dar. Depende de la persona y de lo que tarde en sentir que ya te tiene. Lo que sí suele pasar es que dura hasta que estás dentro: hasta que te comprometes, te mudas, dejas a tus amigos o ya no te vas a ir fácilmente.

¿Puede volver el love bombing después de una ruptura?

Sí, y es muy habitual. Cuando una persona manipuladora intenta recuperarte después de un descarte o de que tú te vayas, muchas veces repite el bombardeo: mensajes, promesas, «he cambiado». Si ya lo has vivido una vez, piensa qué pasó la última vez que volviste.

¿Cómo responder a un love bombing?

Con calma y con tu ritmo. No hace falta acusar a nadie: «Me gusta conocerte, pero prefiero ir más despacio» es suficiente. Si lo respeta, perfecto. Si no lo respeta, ya tienes tu respuesta.

Si estás en una relación que empezó como una película y ahora no sabes ni dónde estás, en Psicopsiquis tienes sesiones privadas conmigo para ordenar la cabeza y decidir qué hacer. Y mientras tanto, psicopkiller: la próxima vez que alguien te jure amor eterno el jueves de la primera semana, dile que el sábado que viene. Y mira qué pasa.

Rony Begood · Psicopsiquis

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